Nació a través de una visión que Dios puso en el corazón del Pastor Alejandro Mora de crear un tipo de educación diferente, basada en valores y principios; en conocimiento de Dios, porque todos los valores no se dominan así solos, los valores se desprenden de Dios. Por eso nace el Liceo Cristiano Peninsular como una institución de enfoque cristocéntrico que respeta al Dios al cual nosotros servimos.
Para ir un poco más interno a la pregunta; nació cuando mi hija Keilita tenía tal vez unos 6 o 7 años, estudiaba en una escuela secular. Un día fui a verla como acostumbraba y encontré que estaba en un lugar sentadita, un poquito marginada en la hora de cultura física.
El profesor, lejos de darles a los alumnos gimnasia, calistenia o hacerlos correr, les estaba haciendo bailar. Cuando me acerqué, le dije: “Señor, mire, con mucho respeto, yo creo que la hora de gimnasia y educación física debe ser para ejercicios, no bailar; porque para bailar si quisiera la pongo en una escuela de baile”. Me dijo, “Si usted cree que por sus creencias y principios, no debería estar acá, puede sacar a su hija y ponerla en cualquier lugar que sea de su conveniencia”. Pero en mi hora de clase mando yo, yo soy el que dirijo esto y tengo aprobación de la rectora.
Tomé sus palabras como un desafío. Ese fue el detonante y fue el visto bueno de Dios para comenzar a crear una unidad educativa donde se privilegien las normas de Dios, los principios divinos, un tipo de instrucción ciento por ciento de excelencia. Así nació esta Unidad Educativa, con 4 o 6 aulitas aquí dentro del auditorio del Cepad (porque no teníamos dónde más ir). Luego crecimos; se construyó lo que ahora vemos. Dios nos ha dado estos 29 años de subsistencia, de avanzada, de crecimiento, de multiplicación y de aceptación por la comunidad peninsular y fuera de ella.